Recientemente se ha visto en todo el país como se levanta una ola tremenda de resistencia contra la privatización. Todos los líderes obreros, políticos y estudiantiles en oposición se hacen eco del reclamo. Ante este hecho cabe preguntarse qué es la privatización, cómo nos afecta y quién la propone e implanta. Más aún es imperativo en el momento actual preguntarse: ¿qué hacer, en la Universidad y el resto del país, para resistir contra esta ola de privatizaciones?

Como respuesta a la crisis económica, los gobiernos en Puerto Rico han intentado implantar una y otra vez la política de privatización. Desde principio de los años noventa gobierno tras gobierno ha implantado su política de vender y conceder agencias y servicios públicos a empresas capitalistas cuyo único propósito a la hora de comprarlas o asumir su administración es el de sacar ganancias. Invocando el dogma capitalista neoliberal de que el mercado y la libre competencia implica más y mejores servicios en una forma más eficiente, cada gobierno sin distinción de colores ha intentado imponerle al pueblo privatización tras privatización. El pueblo por su parte ha respondido una y otra vez resistiendo y luchando contundentemente.
Una enfermedad enmascarada de medicina amarga
La privatización consiste en lo más básico de la venta o concesión de servicios y agencias públicas a empresas privadas. Sin embargo toma formas más complejas como la subcontratación y la administración privada de bienes públicos. En todos los casos que se da la privatización ocurre lo mismo: una institución pública pasa a ser administrada por una corporación privada cuyo fin es el lucro.
En diversas ocasiones en las pasadas dos décadas el gobierno de Puerto Rico ha privatizado instituciones públicas, con resultados desastrosos. Bajo el gobierno de Pedro Rosselló se desmanteló el sistema de salud pública y se privatizó, lo que desembocó en el desastre y la corrupción de la Reforma. A finales de su administración se dio la lucha más grande contra la privatización en Puerto Rico: la huelga del pueblo por la Telefónica. Por meses trabajadores y estudiantes lucharon arduamente contra la privatización y, aunque no se lograron los objetivos, se comenzó a acumular experiencia de lucha contra las medidas del gobierno. Durante los ocho años de gobierno del PPD que siguieron a Rosselló se vieron más intentos de privatización: el desastre de la privatización de la AAA y la ofensiva contra la educación pública. El nuevo gobierno del PNP no se ha quedado atrás: con su proyecto de Alianzas Público Privadas ha abierto una nueva forma, más elaborada y desastrosa, de privatización.
La crisis: excusa para venderlo todo
Ante la crisis que enfrenta el país el nuevo gobierno ha respondido implementando nuevas formas de desmantelar las instituciones públicas. Cínicamente le dicen al país que decenas de miles de empleados ‘están de más’. Además una vez más nos quieren hacer creer que el problema del país es un gobierno demasiado grande y demasiado fuerte. La respuesta: desmantelar las instituciones públicas, incluyendo la universidad, y vender o conceder mediante ‘alianzas’ todas las agencias de gobierno que puedan producir dinero.
En el caso de la Universidad se refleja lo que ocurre en el resto del país. Un pequeño grupo de empresarios interesados en lucrarse presionan al gobierno muy efectivamente para que les conceda la Universidad. Se observa como aunque son los partidos políticos, rojos y azules, los que implantan son los capitalistas los que imponen la privatización.
La lucha por la educación pública: escuelas y universidad; maestros y estudiantes.
En el área de la educación pública la estrategia privatizadora del gobierno y los capitalistas intenta avanzar con paso inexorable. Sin embargo en este sector se ha encontrado una y otra vez con dos fuerzas de un potencial monumental. En el caso de la escuela pública los maestros han logrado efectivamente resistir los intentos de privatizar la educación mediante las escuelas charter. Por otro lado en la Universidad se encuentran con una fuerza que históricamente ha demostrado ser extremadamente fuerte: el estudiantado, que ya en diversas ocasiones se ha manifestado y ha luchado contra la privatización y el desmantelamiento de la Universidad pública.
Observando la lucha de los maestros, cuya huelga en el 2008 logró parar la privatización de la escuela pública momentáneamente, es posible ver una alternativa. Sin embargo la lucha no puede ser solamente la de un sector. Defender la educación pública nos corresponde tanto a los estudiantes como a los maestros, profesores y no docentes. Los estudiantes universitarios, en especial aquellos provenientes de familias pobres y trabajadoras, debemos reconocer que esta en nosotros, en nuestra resistencia contundente y solidaridad con otros sectores en lucha, y en la clase trabajadora del país el potencial para enfrentar y resistir la privatización en la educación pública.